El vientre materno online dating

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Ser voluntario en un experimento de la reconocida Universidad de Rutgers me pareció una gran oportunidad para comprender desde dentro este tipo de investigaciones. Más tarde, cuando Barry me explicó que mi misión sería estimularme manualmente bajo un escáner de resonancia magnética funcional que mediría la actividad de diferentes áreas cerebrales mientras yo me excitaba y alcanzaba el orgasmo, le dije que debía pensármelo. La imagen recreada en mi mente tenía un punto aterrador.

A los pocos días envié un correo electrónico a Barry excusándome y diciéndole: «Barry, lo siento, pero me da vergüenza.

Un claro ejemplo de ello es que, a diferencia del resto de hembras de mamíferos, excepto bonobos y delfines, las mujeres tienen sexo por placer durante todo el ciclo menstrual y no sólo alrededor de la ovulación con fines reproductivos.

Detengámonos un momento a reflexionar sobre este último punto.

El experimento continúa con las persecuciones de Jacob y los rechazos cada vez menos convincentes de Sandra. A Sandra se la nota inquieta y sigue moviéndose como nerviosa por la sala. Pasa medio minuto y una mano gigante entra por el techo de la habitación, coge a Sandra del pescuezo y la retira a otra celda. cuando de adulto se le expone a hembras con cadaverina y sin ella no muestra preferencia por ninguna.

En uno de sus acercamientos Jacob atrapa a Sandra por la espalda como si quisiera copular. Al sentir el contacto con Jacob, Sandra ha arqueado la espalda tirando la pelvis hacia fuera y el cuello y la nuca hacia atrás. Sobre todo porque Sandra se aleja de nuevo, da unos pasos, se frena y permite que Jacob repita la acción de «intrometer». Y en caso de rociar un extremo de su jaula con la putrefacta sustancia, a diferencia de otro macho control que huiría despavorido, el macho condicionado pasaría por allí como si nada.

Era enero de 2012 y yo estaba documentándome para escribir este libro sobre la ciencia del sexo.

Sandra y Jacob están desnudos en una habitación vacía. Tampoco saben que les estoy observando y tomando buena nota de su comportamiento, ni que los investigadores de la Universidad de Concordia, en Montreal, se han asegurado de que los niveles hormonales de Sandra la hagan sentirse excitada y receptiva al «apareamiento», como ellos prefieren llamarlo.

No saben muy bien cómo han llegado hasta allí, ni qué se supone que deben hacer. A pesar de eso, Sandra guarda las distancias, se mueve por la habitación como explorándola y aparenta ignorar la presencia de Jacob. Se les nota intranquilos, hasta que a los pocos segundos empieza la acción. Jacob continúa concentrado en el cuerpo de Sandra y empieza a perseguirla en círculos por la habitación.

Cuando Sandra nota el contacto, da un brinco y se aleja.

Jacob persiste durante un par de minutos, pero luego abandona y se queda parado en un rincón. Se mantiene apartada, pero tras unos segundos pasa caminando disimuladamente por delante de Jacob.

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